El pívot Walker Kessler se mostró convencido de que Los Angeles Lakers pueden convertirse en un equipo defensivamente fuerte, luego de su primer entrenamiento con el conjunto angelino y tras su llegada procedente de Utah Jazz.

Kessler destacó la capacidad defensiva de los jugadores del perímetro y consideró que el equipo cuenta con elementos capaces de presionar, recuperar balones y defender diferentes posiciones. Su incorporación busca reforzar la protección del aro, después de promediar 2.4 bloqueos por partido durante sus primeras cuatro temporadas en la NBA.

El entrenador JJ Redick explicó que uno de los principales objetivos del campamento es establecer los principios defensivos del equipo. Los Lakers vienen de terminar en el puesto 20 de la NBA en eficiencia defensiva la temporada pasada y buscan mejorar ese rendimiento con una plantilla renovada alrededor de Luka Doncic.

Además de Kessler, Los Ángeles cuenta con especialistas defensivos como Jarred Vanderbilt y Matisse Thybulle, así como incorporaciones como Quentin Grimes y Ziaire Williams. El veterano Kevon Looney será la principal alternativa en la posición de pívot.

Kessler consideró que la plantilla tiene herramientas y versatilidad suficientes para competir por el campeonato, en una Conferencia Oeste que también cuenta con equipos de alto nivel defensivo.