El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó su nivel más alto durante la actual presidencia de Donald Trump, impulsado por las tensiones en Oriente Medio que han alterado el mercado energético mundial, informó Bloomberg.
El costo minorista subió a 3.32 dólares por galón (3.7 litros), mientras que los futuros de la gasolina registraron un aumento de 27 por ciento en la última semana, el mayor incremento semanal desde 2022.
El alza está vinculada principalmente a las interrupciones en el suministro de petróleo, derivadas de los riesgos en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio global de crudo.
Ante este escenario, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos flexibilizó algunas restricciones para permitir que India incremente sus compras de petróleo ruso, con el objetivo de aliviar la presión sobre los mercados y estabilizar los precios.
Las afectaciones también han impactado a refinerías asiáticas, que han perdido parte del flujo habitual de combustibles que atraviesa el estrecho. Al mismo tiempo, China ordenó suspender exportaciones de diésel y gasolina, lo que ha reducido la oferta internacional.
En paralelo, el ministro de Energía de Catar, Saad Sherida al-Kaabi, advirtió que los países del Golfo podrían detener sus exportaciones si continúa el conflicto con Irán, luego de que un ataque con drones obligara a cerrar la planta de gas natural licuado de Ras Laffan.
A estos factores se suma el cambio estacional en Estados Unidos, periodo en el que las refinerías producen una gasolina con especificaciones más estrictas y mayor costo, lo que también contribuye al aumento en los precios al consumidor.
