Noruega amplió las capacidades de su Brigada de Finnmark, desplegada en el Ártico y cerca de la frontera con Rusia, como parte del fortalecimiento de la defensa del flanco norte de la OTAN ante el deterioro de la seguridad en Europa.

La brigada, creada el año pasado, incorporó un batallón de artillería, una batería de defensa aérea y una compañía de comunicaciones. Con estas capacidades podrá atacar objetivos terrestres a una distancia de hasta 40 kilómetros y coordinar operaciones con fuerzas noruegas y de otros países de la OTAN.

La unidad tiene su cuartel general en Porsangmoen, a unos 180 kilómetros de la frontera rusa, en una región estratégica por su cercanía con instalaciones militares rusas y la Flota del Norte. El brigadier John Olav Fuglem afirmó que la ampliación representa un nivel de poder de fuego “completamente diferente” al que tenía anteriormente.

El ministro de Defensa noruego, Tore Sandvik, advirtió que su país responderá ante cualquier amenaza o ataque contra Noruega o la OTAN. “Defenderemos cada centímetro”, afirmó, en un mensaje que refleja el aumento de la preparación militar en el Ártico.

Noruega destina actualmente alrededor de 3.17% de su PIB a defensa, mientras mantiene una mayor cooperación con sus aliados para vigilar y proteger el extremo norte europeo.