Mismo cielo, misma plaga, pero distinto trato. Mientras las autoridades de Estados Unidos comienzan a aflojar las cadenas del embargo ganadero abriendo la puerta a Sonora, en Chihuahua el gremio observa con recelo. Para el senador panista Mario Vázquez Robles, la postura de Washington no solo es desproporcionada, sino que exige una respuesta tajante por parte de México: blindar por completo la frontera sur y exigir condiciones idénticas para los productores locales.
El anuncio de una reapertura gradual que prioriza a Sonora encendió las alarmas en el sector pecuario. A juicio del legislador, no existe justificante técnico ni sanitario para postergar el paso del ganado chihuahuense, una industria que no es menor: representa cerca del 40% de las exportaciones ganaderas de todo el país.
“Si las reglas del juego sanitario cambiaron para todos con la llegada del gusano barrenador, el rigor debe aplicarse por igual en ambos lados de la frontera y en todos los estados exportadores. Chihuahua no merece ser relegado a un segundo término.”
