Cuadrillas de rescate locales e internacionales aceleran las tareas en busca de sobrevivientes entre los escombros en Venezuela, cinco días después que dos potentes sismos sacudieran el Estado norteño de La Guaira.
El Gobierno informó el domingo por la tarde que la cifra de muertos ya alcanzó las mil 450 personas por los sismos, al tiempo que enfrentaba crecientes críticas de venezolanos que consideran que su respuesta fue insuficiente y quedó opacada por los esfuerzos de civiles para rescatar a personas sepultadas bajo edificios derrumbados.
Se ha reportado que miles siguen desaparecidos. Aunque la probabilidad de encontrar gente con vida disminuía con cada hora que pasaba, los rescatistas siguieron liberando a sobrevivientes de montañas de escombros, dando a las familias angustiadas motivos para mantener la esperanza.
Las agencias de ayuda consideran cruciales las primeras 48 a 72 horas después de un desastre natural para recuperar personas con vida, aunque ese plazo puede ampliarse si tienen acceso a comida y agua.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró que, aun cuando ese umbral ya había pasado, la búsqueda de sobrevivientes continuará. Por lo pronto, más de dos mil 600 rescatistas de todo el mundo han llegado a Venezuela con perros de búsqueda entrenados y maquinaria, informó el gobierno.
“Ha sido un trabajo muy dificil, pero estamos firmes”, dijo Jason Marcano, un civil que pudo comunicarse con familiares sepultados bajo los escombros y estaba trabajando con equipos de rescate para sacarlos. “Nunca hemos soltado la fe”, agregó.
Aun así, muchos venezolanos se aferran a la esperanza en una situación cada vez más desesperada. El doble impacto de sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrado el miércoles pasado ha dejado un rastro de devastación. La ONU advirtió que hasta 6.8 millones de los casi 30 millones de habitantes de Venezuela podrían verse afectados por los terremotos.
El polvo cubría comunidades costeras y, a medida que se extendía el hedor de la descomposición, más personas comenzaron a usar mascarillas.
El Gobierno de Venezuela indicó que más de 770 estructuras se habían derrumbado total o parcialmente por los terremotos, el doble de las que se reportaron destruidas o dañadas el viernes.
El riesgo de más daños persiste dado que las réplicas seguían sacudiendo Venezuela; sismos de magnitud 4.2 y 4.5 ocurrieron la mañana del domingo.
Pero las labores de rescate en La Guaira -la zona más afectada- parecían considerablemente más organizadas el domingo a medida que llegaban en masa misiones internacionales de rescate. En días anteriores, residentes allí habían expresado frustración y enojo por el nivel de respuesta.
El gobierno declaró en la televisión estatal que más de 14 mil integrantes de las fuerzas armadas y la policía patrullan el Estado de La Guaira, donde ahora el acceso está bloqueado y se requieren permisos especiales para entrar.
Debido al caos y al deficiente servicio de telefonía celular desde los sismos, muchos venezolanos han recurrido a bases de datos digitales no gubernamentales para reportar a sus seres queridos como desaparecidos. Más de 50 mil personas fueron reportadas como desaparecidas en una de esas bases de datos, aunque no está claro cuántas han sido encontradas.
Momentos de optimismo contrastaban marcadamente con el duelo el domingo. Multitudes se reunieron alrededor de una montaña de escombros para observar cómo cuadrillas de rescate de Estados Unidos, Francia y Venezuela sacaban a un hombre y a su hijo de una grieta en el concreto, cubiertos de polvo y casi sin responder.
Equipos con cascos los trasladaron sobre una lona negra y los pasaron con cuidado entre la multitud hasta una ambulancia para hidratarlos por vía intravenosa.
Equipos de rescate y espectadores estallaron en aplausos en un momento de alivio, y luego continuaron trabajando.
En otra parte de La Guaira, Helen Guedez y su madre estaban conmocionadas. Habían pasado días intentando salvar a su padre Jesús de su apartamento.
Helen sintió un aumento de esperanza cuando equipos de rescate de Estados Unidos acudieron a inspeccionar el edificio y les confirmaron que su papá seguía con vida bajo los escombros. Pero le dijeron a la familia que el edificio era demasiado inestable para entrar y rescatarlo, dijo.
Se fueron del lugar, pero Guedez aseveró que seguirán intentando rescatar a su padre sin su ayuda. Añadió que ahora trabajan con voluntarios civiles y mineros locales para sacarlo con vida. “Nosotros no nos vamos a rendir”, sostuvo Guedez. “El resto del equipo está dispuesto a continuar. Van a hacer lo que puedan. Saben que hay otras formas y van a seguir hasta el final”.
Se vuelcan ciudadanos para donar sangre
A pesar de la abrumadora demanda de servicios médicos y la escasez de suministros en el sistema público de salud de Venezuela, el Hospital Domingo Luciani en la capital, Caracas, hizo frente a una afluencia de pacientes gracias a una avalancha de donaciones.
“Gracias a Dios, (tenemos) muchos pacientes; pero la gente ha respondido, nos ha llevado muchísimos insumos”, señaló Leomery Pérez, anestesiólogo del hospital.
Las autoridades indicaron que habían atendido a más de tres mil 100 heridos, incluidos muchos con lesiones por aplastamiento.
¿Qué factores condicionaron la capacidad de respuesta venezolana ante la tragedia?
Sin preparación para una tragedia de gran escala. La magnitud de los daños ha puesto a prueba a un aparato estatal que arrastraba un prolongado deterioro institucional, deficiencias en el mantenimiento de infraestructuras y limitaciones operativas.
Hospitales con carencias crónicas. La crisis ha vuelto a evidenciar problemas denunciados desde hace años por gremios médicos y organizaciones humanitarias, como la escasez de suministros, deterioro de equipos, déficit de personal y dificultades para atender emergencias complejas.
Red eléctrica vulnerable. La interrupción del suministro en distintas zonas ha complicado las labores de rescate, la atención hospitalaria y las comunicaciones con comunidades aisladas.
El contraste petrolero. Pese a poseer las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, Venezuela produce actualmente alrededor de 1.2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de 3 millones que llegó a extraer en sus años de bonanza. Además, el país continúa registrando una de las inflaciones más elevadas del mundo. El Fondo Monetario Internacional proyecta una tasa del 387.4% para 2026.
Deuda y sanciones. Venezuela afronta esta situación con severas restricciones de financiamiento y una pesada deuda externa. Según informó el “Financial Times”, el país tiene previsto dar a conocer una deuda acumulada de 240 mil millones de dólares, una cifra superior a las estimaciones previas del mercado.
El costo del aislamiento internacional. Aunque Venezuela ha vivido un momento de cierto aperturismo con el Gobierno de Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro, la situación con buena parte de Latinoamérica y de Europa, todavía no se ha normalizado.
Reconstrucción podría tomar una década
Con el avance de las evaluaciones oficiales, Venezuela enfrenta una de las crisis humanitarias y económicas más severas de los últimos años, mientras continúan las operaciones de rescate y se intensifica la movilización internacional de ayuda.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó en seis mil 700 millones de dólares los daños materiales directos, equivalentes a 6% del PIB de Venezuela.
La afectación, según esa institución, alcanzaría a 8.6 millones de personas y a 1.7 millones de edificaciones, con especial incidencia en Miranda, La Guaira, Carabobo, Aragua y el Distrito Capital.
El organismo aclaró que esta proyección se limita a daños físicos directos y no contempla pérdidas económicas ni costos de reconstrucción, que podrían multiplicar hasta tres veces el impacto.
El economista Luis Oliveros proyectó que el costo total de la recuperación podría situarse entre 14 mil 900 millones y 48 mil 400 millones de dólares (13.5% y 44% del PIB, respectivamente), y que la reconstrucción podría extenderse hasta una década, según las condiciones de financiamiento internacional.
