Ayer, poco después del mediodía, alrededor de 500 encapuchados e integrantes del llamado bloque negro llegaron hasta la parte trasera del estadio Ciudad de México, específicamente a la entrada del estacionamiento en la puerta 8, sin que ningún cerco policiaco se los impidiera, pues era la única zona de acceso al recinto deportivo sin resguardo.
Ante la ausencia de elementos de seguridad ciudadana o de otra corporación policiaca, el contingente emprendió actos vandálicos contra lo que estuvo a su alcance.
Mientras Tlalpan tuvo un excesivo cerco policiaco, el lado trasero del coloso prácticamente estuvo descubierto, por lo que el contingente rebasó la Última milla y se coló hasta la puerta 8, causando daños y miedo entre vecinos de esta zona.
Minutos después de su presencia en el estadio, arribaron elementos de la policía de control de multitudes para evitar más desmanes, pero empezó el choque entre ambos, en el que los manifestantes lanzaron piedras, bombas molotov, botellas de vidrio, palos y hasta flores de cempasúchil que arrancaron del camellón que apenas había sembrado el gobierno de la Ciudad de México.
Antes, en su avance por la avenida del Imán rumbo al coloso de Santa Úrsula, el grupo enarbolaba diferentes causas sociales, desde la exigencia de justicia para las madres buscadoras hasta el repudio a los sionistas. Caminó destrozando tiendas de conveniencia, farmacias y pizzerías de cadenas internacionales, así como negocios particulares que ofrecían alimentos a los aficionados.
Al percatarse de que se trataba de una marcha violenta, el personal de apoyo y voluntarios vestidos de blanco que se encontraban en los accesos huyeron del tramo, ya que el contingente mostró que arrasaría con lo que se interpusiera en su ruta.
Los manifestantes alcanzaron las instalaciones del inmueble debido a que no hubo presencia policiaca en todo el tramo de cuatro kilómetros de la vialidad.
Después, la Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó a elementos de la policía montada y personal de inteligencia para realizar maniobras de repliegue, obligando al contingente a retroceder de las puertas del coloso hacia el Circuito Azteca y la avenida del Imán.
Sin embargo, durante el repliegue, los encapuchados continuaron con los desmanes, incluso volteando un vochito de un taller mecánico; quemaron cartones y saquearon la pizzería, repartiendo comida entre los activistas.
Tras el operativo, los elementos de seguridad pública lograron mantener el resguardo de este acceso al Azteca, mientras el grupo de encapuchados decidió irse de esta zona hasta que concluyó el partido.
Estudiantes se manifestaron contra la FIFA y la pobreza
Alrededor de las 7:30 de la mañana, estudiantes de la UNAM se reunieron afuera de la estación Universidad del Metro y partieron hacia el estadio Ciudad de México, para sumarse a las protestas antimundialistas. Al arribar a la escultura de Frida Kahlo, frente al centro comercial Gran Sur, otros colectivos que ya estaban en esa glorieta les pidieron efectuar su protesta de forma pacífica y no acercarse más al estadio, lo cual se logró hasta el mediodía.
