La marca de helados Ben & Jerry’s se encuentra en medio de una controversia corporativa luego de que su cofundador, Ben Cohen, acusara a la empresa matriz The Magnum Ice Cream Company de intentar limitar las posturas políticas y sociales que históricamente han caracterizado a la compañía.

De acuerdo con reportes difundidos por Bloomberg, Cohen afirmó que Ben & Jerry’s atraviesa un proceso de deterioro de su identidad desde que pasó a formar parte de la nueva estructura empresarial creada por Unilever. A su juicio, la nueva administración ha buscado restringir la capacidad de la marca para pronunciarse sobre temas políticos y sociales.

El empresario sostuvo que la situación representa una amenaza para los principios que han acompañado a Ben & Jerry’s desde su fundación en 1978, cuando la compañía construyó una imagen estrechamente vinculada a causas sociales, derechos humanos y posiciones progresistas.

La tensión se intensificó este año después de que nueve integrantes del consejo de Ben & Jerry’s presentaran su renuncia. Según los inconformes, existían desacuerdos con la empresa matriz por las limitaciones impuestas a declaraciones públicas relacionadas con asuntos internacionales, entre ellos el conflicto en Gaza.

Ante este escenario, Cohen inició una campaña para promover que Ben & Jerry’s recupere su independencia corporativa, al considerar que la actual estructura amenaza la identidad y credibilidad que la marca ha construido durante décadas.

Por su parte, The Magnum Ice Cream Company rechazó las acusaciones y aseguró que Ben & Jerry’s continúa desempeñando un papel activo en temas de justicia social. La compañía señaló que en los últimos meses la marca ha emitido posicionamientos sobre diversos asuntos de actualidad, incluyendo políticas migratorias en Estados Unidos y conflictos internacionales.

Ben & Jerry’s fue adquirida por Unilever en el año 2000. En 2025, la multinacional reorganizó sus negocios de helados bajo la nueva empresa independiente The Magnum Ice Cream Company, donde quedaron integradas marcas como Magnum y Ben & Jerry’s, una decisión que ha generado diferencias sobre el grado de autonomía que conserva la reconocida firma estadounidense.