Varias explosiones se registraron cerca de la medianoche en la base aérea de Akrotiri, instalación militar británica ubicada en Limassol, Chipre. Hasta el momento no se reportan víctimas.

La situación ocurre apenas una hora después de que el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunciara una mayor implicación en la ofensiva contra Irán y confirmara que autorizó a Estados Unidos el uso de bases británicas con fines defensivos.

Medios locales señalaron que las instalaciones fueron declaradas en “amenaza de seguridad” y que el personal —unos tres mil efectivos— recibió la orden de resguardarse en sus viviendas, lejos de ventanas y tras estructuras sólidas.

La base de Akrotiri es un punto estratégico de la Real Fuerza Aérea británica y pieza clave en su despliegue internacional.

Durante los últimos días, Londres había evitado respaldar o condenar abiertamente los ataques de Washington y Tel Aviv. Sin embargo, el domingo por la noche Starmer confirmó el cambio de postura, argumentando que socios del Golfo Pérsico solicitaron mayor apoyo ante los lanzamientos de misiles iraníes en la región.

Hasta ahora no se ha confirmado el origen de las explosiones.