El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, confirmó que su gobierno permitirá a Estados Unidos utilizar bases militares británicas para lanzar ataques contra Irán.

En un mensaje dirigido a la población, explicó que Washington solicitó el uso de instalaciones con fines “limitados y defensivos”, y que Londres decidió aceptar la petición.

Starmer justificó la medida señalando que el objetivo es proteger a ciudadanos británicos en la zona de conflicto. Afirmó que debilitar la capacidad de misiles y drones de Irán es, según su postura, una forma de salvaguardar vidas.

No obstante, dejó claro que el Reino Unido no participará directamente en los combates y que su papel se limitará a facilitar infraestructura militar.