El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseveró ayer que “la nueva agresión de Estados Unidos nos ha unido más y elevado el honor y el sentimiento antimperialista”, al reiterar su condena a la acusación de Washington contra el ex mandatario Raúl Castro por el derribo en espacio aéreo de la isla de aeronaves del grupo anticastrista Hermanos al Rescate, hace 30 años, al tiempo que el canciller Bruno Rodríguez acusó al secretario de Estado, Marco Rubio, de provocar una agresión militar y de tachar falsamente al país caribeño de Estado patrocinador del terrorismo.

El presidente Donald Trump indicó que sus predecesores han analizado intervenir en Cuba durante décadas y parece que será él quien lo haga. “Estaría encantado de realizarlo”, enfatizó ante periodistas en la Casa Blanca.

Díaz-Canel publicó en X que “la nueva agresión nos ha unido más y elevado el honor, la dignidad y el sentimiento antimperialista de un pueblo que ya era reconocido en todo el mundo por su brava resistencia a cualquier tipo de subordinación ante la potencia. El general del ejército es Cuba y a Cuba se le respeta”.

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez en una publicación en X acusó a Washington de “provocar una agresión militar tachando falsamente a Cuba de Estado patrocinador del terrorismo, cuando ha sido Estados Unidos el que ha actuado con complicidad e impunidad durante décadas al permitir la organización y ejecución de acciones terroristas contra la isla desde su territorio y dar albergue a connotados criminales confesos”.

En tanto, el secretario de Estado estadunidense declaró que el gobierno cubano aceptó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria; sin embargo, agregó que no estaba claro si La Habana avaló las condiciones de Washington, por lo que consideró “bajas” las posibilidades de llegar a un acuerdo con las autoridades de la isla.

Enfatizó: “dicen que lo han aceptado. Ya veremos si eso es lo que significa. La cuestión es que no vamos a prestar ayuda humanitaria que acabe en manos de sus empresas militares, que luego se llevan todo”.

Rubio reiteró que la administración de Trump considera a Cuba un asunto de seguridad nacional, debido a su cercanía al territorio estadunidense (a unos 145 kilómetros de sus costas) y señaló que Washington busca “evitar que una crisis migratoria, hechos de violencia o inestabilidad en la isla afecten directamente” a su país.

En ese contexto, Rubio comunicó en X el arresto de Adys Lastres Morera, hermana de Ania Guillermina Lastres Morera, presidenta ejecutiva del Grupo de Administración Empresarial SA (Gaesa), “el conglomerado financiero cubano controlado por los militares que roba millones de dólares en ayuda para el pueblo cubano a instancias del régimen. Lastres Morera administraba bienes raíces y residía en Florida, mientras también colaboraba con el régimen comunista de La Habana, hasta que le revoqué la residencia permanente.

“Me complace anunciar que hoy (ayer) fue arrestada y se encuentra bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). No habrá lugar en este mundo y mucho menos en nuestro país, donde extranjeros que amenazan nuestra seguridad nacional puedan vivir con lujos”, indicó Rubio.

Lastres Morera ingresó con residencia permanente documentado a Estados Unidos el 13 de enero de 2023, según el ICE.

Estados Unidos impuso sanciones a la presidenta de Gaesa, un conglomerado involucrado en todos los sectores de la economía cubana, y dirigida por militares.

La Suprema Corte de Estados Unidos falló a favor de Havana Docks Corporation, una empresa portuaria estadunidense cuya propiedad en La Habana fue confiscada tras la revolución de 1959, liderada por Fidel Castro.

Esto podría allanar el camino para que otras empresas estadunidenses presenten reclamaciones por bienes incautados al amparo de la ley Helms-Burton, la cual permite a los ciudadanos estadunidenses que poseían propiedades en Cuba demandar a cualquiera que “comercialice con bienes que fueron confiscados por el gobierno cubano a partir del 1º de enero de 1959”.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, pidió terminar con el “control y aislamiento” de Cuba.