Un reporte policial obtenido por la revista Us Weekly reveló nuevos detalles sobre el arresto de Britney Spears ocurrido el pasado 4 de marzo en el condado de Ventura, California, tras ser detenida por presuntamente conducir bajo los efectos del alcohol.

De acuerdo con el informe, la intervención ocurrió después de una llamada anónima que alertó sobre un vehículo que circulaba a exceso de velocidad y cambiando de carril de forma irregular cerca de la residencia de la cantante. Los agentes señalaron que observaron maniobras indebidas antes de detener el automóvil. Aunque el examen de alcoholemia registró 0.06 de alcohol en sangre, cifra inferior al límite legal de California de 0.08, los oficiales reportaron olor a alcohol dentro del vehículo y comportamiento errático.

Según el documento, la intérprete admitió haber consumido una mimosa horas antes y también informó que tomaba medicamentos recetados, entre ellos Prozac, Lamictal y Adderall. El reporte añade que dentro del vehículo fue localizada una copa de vino vacía y un frasco de pastillas de Adderall que, presuntamente, no estaba a su nombre.

El informe policial también describe que Spears inicialmente se negó a bajar del automóvil y pidió hablar con su abogado. Los agentes aseguraron que presentaba habla acelerada, movimientos inestables y cambios repentinos de humor durante la revisión. A pesar de ello, el documento señala que posteriormente aprobó dos pruebas químicas realizadas en una estación policial.