La Agencia Mundial Antidopaje cerró la llamada Operación LIMS con 302 sanciones contra 291 deportistas rusos, en un caso que evidenció un sistema organizado de manipulación de pruebas durante más de una década. El presidente del organismo, Witold Banka, aseguró que se trata de la investigación más efectiva realizada hasta ahora en materia antidopaje.
El proceso se apoyó en el análisis de 24 terabytes de información recuperados del laboratorio de Moscú, donde se registraban resultados alterados para encubrir positivos. Con esos datos, 23 agencias internacionales actuaron en 22 disciplinas, con mayor número de sanciones en levantamiento de pesas y atletismo. En algunos casos, los atletas enfrentaron castigos dobles por infracciones distintas.
Las consecuencias alcanzaron a figuras con medallas en Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales. Al menos 14 deportistas perdieron sus títulos, lo que obligó a una reasignación de preseas con efectos retroactivos desde 2005. Entre los nombres señalados están Elena Lashmanova, Nadzeya Ostapchuk y Ivan Ukhov, además de sanciones prolongadas como la de Tatyana Tomashova, suspendida por diez años tras reincidir.
El caso comenzó a tomar forma en 2017 y se consolidó tras la readmisión condicionada de la agencia antidopaje rusa, decisión que permitió acceder a pruebas clave. Aunque aún quedan expedientes pendientes, el alcance del operativo ya modificó criterios de control a nivel internacional y dejó en evidencia el tamaño del esquema, con efectos que siguen repercutiendo en la credibilidad del deporte de alto rendimiento.
