El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a plantear la posibilidad de que Venezuela se convierta en el estado número 51 de su país, al sugerir que la nación sudamericana podría tener un gobernador en lugar de un presidente.
Durante un encuentro político celebrado en Texas, el mandatario hizo el comentario en tono de broma ante sus simpatizantes, al relacionar la propuesta con el acercamiento entre Washington y Caracas, particularmente en el sector petrolero.
Trump destacó la cooperación energética entre ambos países y aseguró que Estados Unidos ha recibido petróleo venezolano, además de mencionar las oportunidades de inversión para las compañías estadounidenses en la industria petrolera de Venezuela.
Las declaraciones se producen en medio de los cambios políticos y económicos que han marcado la relación bilateral, así como del interés de Washington por ampliar su participación en el sector energético venezolano.
Sin embargo, la posibilidad de que Venezuela se incorpore como un estado estadounidense no constituye un acuerdo formal ni un proceso de anexión. Una medida de esa naturaleza implicaría importantes obstáculos políticos, jurídicos y constitucionales, además de la necesidad de abordar la soberanía del país sudamericano.
Las palabras de Trump generaron debate sobre el futuro de las relaciones entre ambas naciones y el alcance de la influencia estadounidense en Venezuela.
