Luiz Inácio Lula da Silva se impuso al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con una diferencia de 4 millones 430 mil 191 votos, de acuerdo con los resultados del Tribunal Superior Electoral.
Con la totalidad de las urnas escrutadas, Lula obtuvo el 51.79 por ciento de los sufragios, equivalentes a 64 millones 256 mil 232 votos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó el 48.21 por ciento, con 59 millones 826 mil 41 votos.
La jornada electoral estuvo marcada por tensiones políticas y por la ampliación del horario de votación, medida que generó críticas del sector bolsonarista. Tras conocerse el resultado, Flávio Bolsonaro rechazó reconocer la derrota y anunció que solicitaría la anulación de los comicios.
La victoria de Lula representa un nuevo capítulo en la disputa política entre el Partido de los Trabajadores y el movimiento vinculado al expresidente Jair Bolsonaro.
Durante su celebración en São Paulo, Lula afirmó que su triunfo se produjo a pesar de lo que calificó como injerencia extranjera a través de plataformas digitales. También defendió la necesidad de regular estos espacios y fortalecer las capacidades tecnológicas de Brasil.
El mandatario señaló que su país debe desarrollar su propia inteligencia artificial para reducir la dependencia de tecnologías extranjeras, particularmente de China y Estados Unidos.
Asimismo, planteó aprovechar el potencial energético brasileño, especialmente las fuentes renovables, para atraer centros de datos y fortalecer el almacenamiento de información dentro del territorio nacional.
“Este país no acepta ser el patio trasero de nadie”, declaró Lula ante sus simpatizantes, en un mensaje dirigido a defender la autonomía de Brasil frente a las presiones externas.
El presidente también agradeció a los jóvenes que participaron en movilizaciones en defensa de la democracia y destacó la participación ciudadana durante el proceso electoral.
En su discurso, Lula cuestionó a su adversario y calificó el resultado como una derrota de lo que describió como negacionismo y desinformación.
El mandatario también se comprometió a gobernar para todos los brasileños, sin distinciones por género o religión, y aseguró que buscará ampliar la participación de la población en las decisiones de gobierno.
La elección estuvo precedida por denuncias relacionadas con las dificultades de transporte público en algunas regiones. Antes de conocerse el resultado definitivo, Lula señaló que se habían presentado obstáculos para el desplazamiento de votantes en zonas donde su partido tiene presencia.
Entre los incidentes reportados se mencionó la interrupción de la salida de al menos 75 autobuses en Salvador, capital del estado de Bahía, así como una orden de arresto contra el secretario de Movilidad de esa ciudad, atribuida a un juez identificado en la información publicada como Pablo Souza.
