Miles de estudiantes volvieron a las calles de París para exigir mejores condiciones en las escuelas, denunciando la falta de profesores, horarios sobrecargados y problemas en la infraestructura educativa.
Las movilizaciones también han generado cuestionamientos por el uso de la fuerza policial. En los últimos días, dos adolescentes resultaron gravemente heridos durante enfrentamientos con agentes; en uno de los casos, un policía fue imputado.
Las protestas estudiantiles se mantienen desde finales de septiembre y han cobrado fuerza en distintas ciudades francesas.
