Chile anunció esta semana un plan de modernización estratégica de las fuerzas armadas, en el que precisan que en 2027 “la inversión será cercana al doble que la del año anterior”, afirmó el ministro de Defensa, Fernando Barros, sin precisar una cifra. En la ley de presupuestos del año en curso ya se destinan 2 mil 400 millones de dólares al gasto militar.

Rodeado por los comandantes en jefe del Ejército, Fuerza Aérea y la Armada, Barros aseguró: “estamos definiendo la directiva que determina las inversiones de la próxima década, lo que garantiza contar con los medios necesarios para enfrentar desafíos y amenazas geopolíticas a las que se expone nuestro país, en un contexto cada vez más complejo”.

Que el anuncio se realizara junto a los mandos castrenses, y en la austral ciudad de Punta Arenas, situada a 2 mil 200 kilómetros de la capital, a orillas del estrecho de Magallanes, no es ninguna casualidad: en semanas recientes, autoridades civiles y militares argentinas relativizaron la soberanía de Chile sobre ese estratégico paso bioceánico entre el Atlántico y el Pacífico.

El canciller Pedro Quirno señaló que Argentina “es un país bicontinental y bioceánico; tiene que fortalecer su presencia en el Atlántico Sur, porque es el camino a la Antártida”.

Dichas declaraciones, si bien fueron corregidas desde Buenos Aires, irritaron al gobierno chileno, que responde ahora con el fortalecimiento de las capacidades militares en Tierra del Fuego, el estrecho de Magallanes y la Antártida.

Van por F35 de Washington

Entre lo que Chile se propone concretar se incluye el remplazo de la flota de cazabombarderos F-5 que lleva 50 años en servicio en Magallanes; la de aviones de transporte Hércules C130, los P3 Orión de vigilancia oceánica de la Armada, y la de helicópteros UH-1H, además los tanques alemanes Leopard 1V, de los cuales hay casi 200 en esa región. Versiones extraoficiales señalan que Santiago aspiraría a adquirir los super modernos F35 estadunidenses.

Barros también anunció nuevas bases militares e infraestructura portuaria “clave para la presencia permanente de Chile en el estrecho de Magallanes y en los mares australes”.

Postura de Buenos Aires

Lo decidido por Santiago se produce cuando el presidente de Argentina, Javier Milei, se muestra como el más incondicional aliado de Donald Trump en el hemisferio, para lo cual cedió a Estados Unidos compartir una base militar en la ciudad de Ushuaia, en el austral canal de Beagle, convirtiendo la parte argentina de Tierra del Fuego en una plataforma de expansión de Washington hacia los super abundantes e inexplotados recursos de la Antártida.

A cambio, Milei espera que Trump favorezca las aspiraciones de Buenos Aires de soberanía en Islas Malvinas, controladas por Inglaterra desde 1833.