A los 38 años, Stephen Curry afronta la temporada 2026-27 con un reto distinto: mantener el nivel que lo ha colocado entre las grandes figuras de la NBA mientras intenta devolver a los Golden State Warriors a los playoffs. La campaña anterior disputó apenas 43 partidos y el equipo quedó fuera de la postemporada.

El antecedente más alentador para el cuatro veces campeón es que ya logró recuperarse de una temporada marcada por lesiones. En 2019-20 jugó solo cinco encuentros y un año después apareció nuevamente entre los mejores de la liga, al terminar tercero en la votación al MVP y ser incluido en el primer equipo All-NBA. Ahora tendrá que demostrar otra vez que puede sostener su producción durante una temporada completa.

Curry seguirá siendo la principal referencia de Golden State, aunque la plantilla plantea dudas sobre hasta dónde puede llegar el equipo en una Conferencia Oeste con una competencia cada vez mayor. Draymond Green continúa como uno de sus principales socios, mientras Jimmy Butler busca recuperarse de una lesión y jugadores como Brandin Podziemski deberán asumir mayor responsabilidad. La franquicia también mantiene a veteranos como Al Horford y Kristaps Porzingis.

En el plano individual, Curry tiene varios registros históricos al alcance. Necesita 42 triples para convertirse, junto con LeBron James, en uno de los jugadores con al menos 900 triples después de cumplir 35 años. Además, con otro partido de 40 puntos igualaría los 15 que James acumula entre jugadores de esa edad o mayores. Más allá de las marcas, su temporada también podría definir qué lugar ocupa en el futuro inmediato de los Warriors, cuyo contrato termina al finalizar la campaña.