Hubo que calentar las gargantas con emblemáticas joyas musicales que resonaron en vivo en el Festival Arre después del tremendo aguacero de ayer en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Luego del gran impacto de Tláloc sobre el inmueble de Iztacalco y el área circundante, los cuerpos de miles de asistentes comenzaron a generar calor cuando resonaron las primeras rolas de cumbia colombiana con la Sonora Dinamita. Los atuendos vaqueros que al principio eran ligeros con sombrero y botas se transformaron en un ropaje improvisado con los impermeables multicolores sobrepuestos, con los cuales la fiesta trató de mantenerse a pesar del ambiente húmedo, encharcamientos por doquier y en algunos espacios el lodo impidió que se caminara con facilidad, como sucedió en el área Gourmet y múltiples áreas verdes.
Lo inusual de la jornada dominical fue que los sombreros no se despojaron tan pronto de las miles de cabezas y continuaron encima de los impermeables de plástico como parte de un improvisado atuendo para la pertinaz lluvia. Los vendedores de alimentos y bebidas también se cubrieron como pudieron.
En tanto, el baile se extendió a lo largo de 50 minutos con los éxitos de la mítica agrupación. Parejas y personas en solitario bailaron y cantaron Se me perdió la cadenita, Capullo y Sorullo y La cumbia barulera, entre otras emblemáticas canciones, infaltables en todo festejo.
Y desde el escenario se escuchó el grito de guerra: “Los mexicanos nunca se rajan!” Y así fue, los asistentes al festival iban a permanecer hasta que terminara la programación artística.
Aunque la afluencia no fue equiparable a la de un Festival Vive Latino, Corona o Flow, quienes llegaron estuvieron dispuestos a esperar hasta el final del Arre, llamado La Gran Fiesta de México.
En espera de La Chona
En el mismo escenario donde se presentó la mítica Sonora Dinamita, también llegaron Los 2 de la S, Mi Banda el Mexicano, Los Dos Carnales, Momento Fizz, y se esperaba con gran expectación al Potrillo Alejandro Fernández y a Los Tucanes de Tijuana, intérpretes del rolón que siempre hace bailar hasta al más tímido: La Chona, quienes cerrarían con broche de oro la cuarta edición del festival.
Luego de que el sábado brillaron Banda MS y Grupo Cañaveral, Gabito Ballesteros y Cumbia Pedregal, entre otros, en el domingo pluvial estuvieron en el cartel Víctor Mendivil, Marcos Villalobos, Eddy, Juanchito, Franco Rey, Kakalo, Lágrima Tropical, Los Guitarrazos y Sonido Barrio Norte, entre otros.
El Festival Arre nació en 2023 como una respuesta al impresionante auge de corridos tumbados, las norteñas y la banda, y regresó este año al inmueble de Iztacalco, luego de que la versión pasada fue en Monterrey.
Más que un festival, los organizadores han expuesto que el Arre funciona como un punto de encuentro cultural “donde se reivindican las raíces, el orgullo regional y la identidad popular, conectando a distintas generaciones por medio de sonidos que forman parte de la historia musical de México”.
Entre acordeones, tubas, tarolas y tololoches, Arre Pepsi Black “se convierte paulatinamente en la casa del regional mexicano que une generaciones, lugares, estilos y comunidades, así como maneras de celebrar y vivir la música con orgullo, identidad y muchísima fiesta”.
El Festival Arre, afirman sus organizadores, ofrece una experiencia integral. En poco tiempo, se ha consolidado como un espacio especial dentro del circuito de festivales del país, “posicionándose como una vitrina para la evolución del regional mexicano y como celebración masiva de una cultura que hoy –se dice– tiene impacto global”.
