Por carencia de jabón, alcohol, gasas y otros insumos básicos, indispensables para la prevención de infecciones asociadas a la atención de la salud en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, se detectó un aumento en la presencia de bacterias, las cuales son muy difíciles de tratar porque son resistentes a los antibióticos.

Un oficio del Departamento de Epidemiología dirigido a la encargada de la dirección del nosocomio, Miriam Herrera, advierte que los patógenos identificados durante el pasado mes de junio ponen en riesgo la seguridad de los pacientes, aumentan los días de estancia hospitalaria y los costos de atención.

En tanto, como parte de la investigación sobre diversas irregularidades, entre ellas la de los medicamentos caducados en almacén del hospital entre 2020 y 2024, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno ordenó la suspensión temporal de siete funcionarios y trabajadores, entre ellos, el ex director Jaime Nieto Zermeño. Durante su gestión se dieron estas y otras anomalías, como el incremento del gasto en el pago de tiempos extras y premios a personal que tiene licencia sindical.

Otro problema sin solución es la carencia de reactivos para las pruebas de laboratorio del servicio de Endocrinología. El proveedor dejó de dar el servicio por la deuda del nosocomio de casi 11 millones de pesos acumulada desde 2025 a junio de 2026 (La Jornada, 23/07/2026). De acuerdo con trabajadores del hospital infantil, alrededor de 200 pacientes no se han podido realizar los estudios.

Sobre las infecciones detectadas por el Departamento de Epidemiología, el oficio señala que se encontraron las bacterias Enterococcus faecium, Klebsiella pneumoniae, Staphylococcus epidermidis y Escherichia coli. Forman parte del grupo identificado por la Organización Mundial de la Salud como altamente virulentos y de interés internacional para la vigilancia epidemiológica.

El documento señala que si bien las infecciones se originan por diversos factores relacionados con las enfermedades de los pacientes, internamiento y uso prolongado de antimicrobianos o dispositivos invasivos, entre otros, como parte del trabajo de investigación los especialistas encontraron que la causa se debe al desabasto de insumos indispensables para la instalación, mantenimiento de terapia de infusión intravenosa (sondas, venoclisis) e higiene de manos.

En el oficio se enlistan los productos faltantes, entre los que se encuentran –además del jabón, alcohol y gasas– jeringas precargadas de solución salina, tapón desinfectante, gluconato de clorhexidina al 2 por ciento más alcohol isopropílico al 70 por ciento, que es una solución antiséptica de grado médico y hospitalario.

Ni gasas ni toallas desinfectantes
Otro insumo en desabasto son las gasas o compresas de 40 por 30 milímetros para limpiar la piel previo a la aplicación de inyecciones. Éstas deben estar impregnadas con alcohol isopropílico al 70 por ciento. En el hospital tampoco hay toallas desinfectantes para superficies.

El Departamento de Epidemiología advirtió que sin estos materiales no es posible garantizar la prevención de infecciones ni los protocolos de desinfección de lugares como barandillas de las camas, manijas de puertas y botones de los equipos médicos, entre otras de alto contacto.