La inflación en Estados Unidos registró en junio su primer descenso mensual desde 2020 y se desaceleró más de lo previsto, impulsada principalmente por la baja en los precios de la gasolina y otros energéticos. El índice anual de precios al consumidor se ubicó en 3.5 por ciento, por debajo del 4.2 por ciento reportado en mayo.
De acuerdo con los datos oficiales, los precios de la energía disminuyeron 5.7 por ciento durante el mes, mientras que la gasolina cayó 9.7 por ciento, lo que contribuyó a reducir la presión sobre el costo de vida de los consumidores. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también mostró una moderación al ubicarse en 2.6 por ciento.
La disminución estuvo relacionada con la estabilización temporal del mercado petrolero tras la reapertura del estrecho de Ormuz y el cese al fuego que se registró entre Estados Unidos e Irán durante parte de junio. Sin embargo, analistas advierten que la reciente reanudación de las hostilidades en Medio Oriente podría volver a presionar los precios de la energía en los próximos meses.
El nuevo dato será seguido de cerca por la Reserva Federal, que evalúa el comportamiento de la inflación antes de definir sus próximas decisiones sobre las tasas de interés, en un entorno donde persisten riesgos por la volatilidad de los mercados energéticos y la incertidumbre geopolítica.
