El ministro iraní de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía, Reza Salehi Amiri, afirmó este viernes en una entrevista con EFE que alcanzar un acuerdo en las negociaciones de paz es posible siempre que no existan interferencias externas. Asimismo, sostuvo que corresponde a Estados Unidos impedir esas intromisiones, al tiempo que señaló directamente a Israel como el principal responsable de obstaculizar el proceso.

“Si no existe una injerencia de otros en las negociaciones, la paz es posible. Todo eso depende ya de la voluntad de los norteamericanos, a ver cómo quieren de alguna manera neutralizar esos intentos de esos actores molestos”, señaló tras participar en Toledo (centro de España) en la 126 sesión del Consejo Ejecutivo de ONU Turismo.

Salehi Amiri, que calificó de “ilegal” y “sin justificación” este conflicto, culpó a Israel de haber obstaculizado los esfuerzos anteriores para poner fin a las hostilidades.

“Hasta la fecha, en varias ocasiones hemos llegado a tener algún preacuerdo político en las mesas de negociación, pero hay una variante ahí en medio, que se llama el régimen sionista, que al final ha impedido en todas las ocasiones anteriores la consecución final de ese acuerdo”, añadió.

Para Salehi Amiri, el “balance muy negro” de Israel en Palestina y el Líbano indica que dicho país “no tiene absolutamente nada que ver con lo que pueda significar un concepto como la paz”.

Irán, según añadió, busca “una paz duradera”, y cualquier acuerdo debe contener “una garantía para no volver a cometer este crimen” contra su territorio.

En su solapa, un pin en memoria del más del centenar de víctimas en el ataque contra una escuela infantil en Minab, en el sur iraní, al inicio de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Su declaración se produce un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que la guerra ha terminado tras acordar un memorando de entendimiento.

Desde Irán se ha rebajado esa rotundidad recalcando, según la agencia oficial IRNA, que la parte principal de dicho texto se encuentra desde ayer casi finalizada, aunque cuestiones como la nuclear o el levantamiento de sanciones se negociarán en otro acuerdo futuro, por lo que no se trataría de un pacto final.

El ministro iraní subrayó a EFE que “la política definitiva y oficial de la República Islámica de Irán, por lo menos en las últimos cuatro décadas, (…) siempre se ha basado en que Irán nunca ni ha tenido ni tendrá armas nucleares”.

Salehi Amiri, de 64 años, añadió que Irán está decidido a defenderse y resistir: “Las fuerzas que tenemos en el terreno, en este caso los militares y los de seguridad, le han dado ese mensaje y ese compromiso y esa garantía a la nación y al pueblo de que vamos a estar ahí resistiendo hasta el máximo de nuestras capacidades”.

“Esta guerra a la vez ha emitido un mensaje a la región y al mundo entero: Si van a invadir, agredir un país como el caso de Irán, lo que les espera es una estrategia y una valentía de la nación y del Gobierno iraní para resistir ante estas agresiones”.

El ministro insistió a su vez en que la ofensiva ha generado en Irán “a pesar de las destrucciones y las masacres (…) nuevas oportunidades”, apuntando que “se ha intensificado fuertemente la solidaridad interna, la cohesión social”.

Daño al patrimonio
La reconstrucción de los 149 monumentos históricos dañados, cuyo coste cifra en 500 millones de dólares (unos 430 millones de euros), comenzará en cuanto finalice el conflicto.
Salehi Amiri, que sostiene que Irán es uno de los países “más atractivos a nivel mundial”, dice haber elevado a distintos organismos internacionales el deterioro patrimonial registrado.

El Palacio de Golestán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra entre los afectados. Como única respuesta, en sus palabras, solo “un mensaje de solidaridad”.

“Nosotros no hemos atacado ningún monumento histórico. Con esa simple frase a lo mejor uno puede entender muy bien quiénes son los que han empezado esta guerra contra la nación iraní”, añadió el ministro, insistiendo en que la cultura y la civilización tienen dos partes: “Una es el cuerpo físico y otra el espíritu”.
Y el espíritu “de la cultura y de la civilización iraní”, según concluye, “es indestructible”.