Veinte años separan a “Limón y Sal” de “Norteña”. Entre ambos discos caben una carrera internacional, nuevas ciudades, otros aprendizajes y distintas formas de entender la música. Sin embargo, al mirar hacia atrás, Julieta Venegas encuentra un hilo que conecta ambos momentos: la curiosidad. La cantante y compositora regresará a Guadalajara los próximos 20 y 21 de junio con dos presentaciones en el Teatro Diana, como parte de la gira de “Norteña”, el álbum más reciente de una trayectoria que ha marcado varias generaciones de oyentes en América Latina.

El regreso coincide con un momento especial para la artista tijuanense. Mientras celebra las dos décadas de “Limón y Sal”, uno de los discos más populares de su carrera, también presenta una obra muy ligada a sus orígenes, a la memoria familiar y al territorio donde creció.

Sin construir un retrato documental de la frontera, “Norteña” funciona como una exploración emocional de Baja California, de Tijuana y de los sonidos que acompañaron su infancia. “‘Norteña’ está muy ubicado en donde crecí. Crecí en Tijuana, entonces todos esos aspectos de la frontera se mueven viviendo ahí. Viví una especie de obsesión con ese territorio, con Baja California, con Tijuana. Fue un proceso de reconectar también desde la memoria, desde la memoria emocional especialmente”

El álbum toma elementos de la música norteña, pero evita la reproducción estricta de una tradición. Venegas prefiere hablar de intuiciones, recuerdos y asociaciones personales. 

“Cuando empecé la idea del disco sí me imaginaba algo más tradicional. Pero con el tiempo empecé a darme cuenta de que no iba a ser suficiente para mí. Tenía que meterle algo más que tuviera que ver con lo que yo imagino, con lo que recuerdo, con todo lo que viví. Hice una ensalada de cosas y dije: ‘Esto yo lo siento norteño’. Más que decir ‘yo sé que esto es norteño’, era decir ‘yo lo siento así’”.

La frontera aparece en las canciones desde una dimensión íntima, más allá de un espacio político y geográfico; es un lugar atravesado por la familia, la migración, la identidad y los afectos. “Las temáticas sí se acercan mucho a esa zona porque estuve muy enfocada en ese lugar en particular. Un poco en lo que yo veía cuando era chica, en la migración, y también en ese lugar que es donde está mi familia, donde llego y me siento cien por ciento ahí. No hay nada de mí que tenga que explicar ni demostrar. Simplemente llego y está”, dice.

La construcción del disco avanzó en paralelo con otro proyecto: un libro de memorias centrado en su infancia, adolescencia y relación con la música. Ambos procesos terminaron alimentándose mutuamente. “A mí me gustó muchísimo la experiencia de escribir. Sentí que estaba dentro de una experiencia inmersiva. Estaba descubriendo muchas cosas muy bonitas de Baja California”, dice Julieta. “Leía sobre Santa Rosalía, que es el pueblo de donde era mi abuelo. Todo eso iba apareciendo en las canciones. Por un lado escribía canciones y por otro escribía el texto. Se convirtió en una experiencia en tres dimensiones”.

La artista reconoce que esa inmersión en la memoria también la llevó a preguntarse por los motivos que la condujeron a dedicarse a la música. “Yo me preguntaba por qué me dedico a la música. Y en esa memoria fui encontrando muchas respuestas”.

Una de las canciones más comentadas del nuevo álbum es “Tengo que contarte”, colaboración con Natalia Lafourcade que marca un nuevo encuentro entre dos de las compositoras mexicanas más reconocidas de las últimas décadas. La pieza aborda la amistad como refugio y compañía en momentos de incertidumbre.

“Desde que terminamos la canción pensé que era una canción muy relacionada con la amistad. Me parecía bonito cantarla con alguien a quien realmente le digo amiga”, explica Julieta.

“Es una canción sobre una amistad que sostiene, que te acompaña cuando estás perdida o no sabes muy bien hacia dónde vas. Además, admiro muchísimo a Natalia como artista. Siempre he admirado cómo ha llevado su carrera. La quiero mucho como persona y me gusta muchísimo como artista”.

La gira que ahora la trae de regreso a Guadalajara también refleja la filosofía con la que construyó el disco. Venegas habla de un proceso pausado, desarrollado a lo largo de varios años y alejado de la velocidad que suele dominar la industria musical contemporánea. “Este disco lo hice en cocción lenta. Para mí fue muy importante hacerlo así. Pasaron aproximadamente tres años desde que empecé a escribir y grabar. Fue un proceso muy lento que disfruté mucho. Me hizo darme cuenta de que voy un poco en dirección contraria a esa rapidez que parece dominar la vida contemporánea. No quiero apurarme. Ya tuve prisa. Ya hice muchas cosas. Ahora quiero tomarme las cosas también como una experiencia”.

Esa misma atención al detalle es la que espera compartir con el público tapatío, sin prisas, un espacio de encuentro donde la música sea un respiro. “Estoy muy emocionada. Guadalajara siempre ha sido una ciudad que me trata muy bien. Todo lo que hago termino llevándolo aquí, porque es una ciudad que me acoge. Me reciben con mucho cariño y mucha apertura. He cuidado mucho cada detalle del show y me gustaría que fuera una experiencia para la gente. Una probadita de lo que yo siento con respecto al norte, a Baja California y a Tijuana”, adelantó Julieta Venegas.

A más de 10 días del lanzamiento de “La niña futbolista”, la canción interpretada por Julieta Venegas con motivo del Mundial de Futbol 2026, la polémica sigue viva en redes sociales. Mientras cientos de usuarios mantienen sus críticas al tema, la cantante Ximena Sariñana salió en defensa de su colega y del mensaje de inclusión que busca transmitir la producción.

Aunque los comentarios del video oficial de “La niña futbolista” fueron desactivados en YouTube, la inconformidad de algunos usuarios persiste. Las críticas se han desplazado a otros contenidos de Julieta Venegas, particularmente al videoclip de “Me voy”, que se ha convertido en uno de los principales espacios para expresar rechazo y comentarios irónicos sobre la canción del Mundial 2026.

El tema, que es una versión de una composición original de la banda mexicana Los Patita de Perro, ha sido cuestionado por sectores de la audiencia que consideran que incorpora una perspectiva feminista en un evento tradicionalmente asociado al futbol masculino.

Entre los comentarios que circulan en redes destacan frases como: “Aquí es donde me dijeron que podía venir a hablar mal de la canción del Mundial” y “¿Aquí comienza la fila para criticar?”.

Frente a la controversia, Ximena Sariñana manifestó su respaldo a Julieta Venegas y defendió la idea de que el Mundial debe ser una celebración incluyente.

“El Mundial es para todos y para todas”, afirmó la intérprete durante un evento realizado en Jalisco, donde fue presentada como embajadora de la campaña turística “Jalisco es México”.

Sariñana consideró que las críticas hacia Venegas son injustificadas y destacó la importancia de promover una visión familiar y segura alrededor del torneo. Además, señaló que el Mundial representa una oportunidad para que México proyecte una imagen positiva ante el mundo y fomente espacios de convivencia para todas las personas.

“Es muy importante comunicar que el Mundial tiene que ser una experiencia familiar, donde todos y todas nos sintamos seguros”, expresó la cantante.

La artista jalisciense también recordó que los eventos futbolísticos suelen estar acompañados por problemáticas sociales como el incremento de la violencia familiar durante los partidos, por lo que consideró relevante impulsar mensajes de concientización e inclusión.