A más de un año de la implementación del programa que restringe la venta de comida chatarra en los planteles educativos, las autoridades aún no cuentan con resultados definitivos sobre su impacto en la reducción de la obesidad infantil, informó el subsecretario de Educación y Deporte, Roberto Anaya Moreno.
El funcionario explicó que la estrategia se aplica en más de 900 escuelas de educación básica en Ciudad Juárez y aseguró que existen estudios y métricas que permitirán evaluar los efectos de la medida una vez que concluya el análisis de la información recopilada.
No obstante, reconoció que durante sus recorridos por distintos planteles ha observado la presencia de vendedores de alimentos y frituras en las inmediaciones de las escuelas, un factor que podría influir en los resultados del programa.
Anaya Moreno subrayó que el éxito de la estrategia también depende de los hábitos alimenticios en el hogar, por lo que consideró fundamental la participación de las familias para fomentar una alimentación saludable entre niñas, niños y adolescentes.
