El aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios aplicado en 2026 comenzó a reflejar cambios en los hábitos de consumo en el país. Mientras la recaudación por refrescos y bebidas saborizadas quedó por debajo de lo estimado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el cobro de impuestos al tabaco superó ampliamente las proyecciones oficiales.

De acuerdo con cifras federales difundidas por Expansión, durante el primer trimestre del año el IEPS aplicado a bebidas azucaradas registró un faltante de más de mil 200 millones de pesos frente a lo esperado. En contraste, el impuesto a tabacos labrados generó casi 5 mil 900 millones de pesos adicionales respecto a la meta fijada por Hacienda.

El ajuste fiscal aprobado a finales de 2025 elevó de forma importante el impuesto a refrescos y bebidas con azúcar, además de incluir productos que antes no pagaban el gravamen, como algunas bebidas con edulcorantes, sueros y bebidas deportivas. Especialistas consultados señalaron que la menor recaudación estaría ligada a una reducción en el consumo, ya que el incremento de precios modificó las decisiones de compra de los consumidores.

Ante este escenario, empresas del sector comenzaron a cambiar sus estrategias comerciales apostando por agua embotellada, bebidas sin azúcar y productos con menor carga fiscal. Analistas consideran que la industria busca mantener ventas y adaptarse al nuevo entorno tributario mientras cambian las preferencias del mercado.