Los hantavirus, asociados a un posible brote en un crucero en el Atlántico sur, son patógenos que se transmiten desde roedores a humanos y pueden provocar cuadros graves e incluso mortales, principalmente por afectaciones respiratorias o renales.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el contagio ocurre al inhalar partículas contaminadas con orina, saliva o heces de roedores infectados, aunque también puede darse por contacto directo o mordeduras. La transmisión entre personas es poco común y solo se ha documentado en casos aislados.

La infección puede tardar entre una y ocho semanas en manifestarse. Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de una gripe, con fiebre, dolor muscular y de cabeza, pero en algunos casos evoluciona a dificultad para respirar o fallas en órganos como los riñones. El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio.

Actualmente no existe una vacuna ni tratamiento específico, por lo que la atención médica se enfoca en controlar los síntomas. La tasa de mortalidad puede alcanzar hasta el 15%, dependiendo del tipo de virus, lo que mantiene la vigilancia sanitaria en regiones donde se detectan casos.