La cantante Britney Spears fue acusada formalmente de un delito menor por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, tras un arresto ocurrido el 4 de marzo en California. De acuerdo con registros judiciales, la artista fue detenida y posteriormente liberada la mañana siguiente, mientras que la fiscalía del condado de Ventura presentó los cargos días después.

Según los documentos, Spears habría manejado un vehículo bajo la influencia combinada de bebidas alcohólicas y drogas. El caso se procesa bajo la normativa estatal que contempla este tipo de conductas como delito menor, dependiendo de factores como antecedentes, nivel de intoxicación y si hubo incidentes adicionales.

Tras el arresto, un representante confirmó que la intérprete ingresó de forma voluntaria a un centro de tratamiento. De acuerdo con información difundida por la revista People, la decisión estuvo influida por su entorno cercano, particularmente sus hijos Sean Preston y Jayden James, quienes habrían insistido en que buscara ayuda. Fuentes cercanas señalaron que la cantante quedó afectada por la detención y temía enfrentar consecuencias legales más severas.

El caso podría resolverse mediante un acuerdo conocido como “wet reckless”, una figura legal que implica aceptar responsabilidad por conducción temeraria relacionada con alcohol o drogas. Esta opción suele aplicarse cuando no hay antecedentes, accidentes ni lesiones, e incluye medidas como libertad condicional, cursos obligatorios y sanciones económicas. La comparecencia ante el tribunal está prevista para el 4 de mayo, aunque su presencia no es obligatoria al tratarse de un cargo menor.