La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó una señal clara sobre su agenda internacional: China es prioridad. Durante su conferencia matutina de este jueves, la mandataria confirmó que tiene la intención de asistir en noviembre a la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), lo que podría dejar a España esperando.

El anuncio no es menor. Sheinbaum no solo expresó su deseo de participar en la cumbre que se celebrará en China, sino que lo respaldó con un argumento de peso: México será sede de la Cumbre APEC 2028, designación que, según destacó, fue otorgada por unanimidad entre los países miembros del bloque.

“Nos toca la cumbre de la APEC en el 2028… entonces creo que vale la pena”, señaló la presidenta, dejando claro que la participación en el foro no es un capricho de agenda, sino parte de una estrategia de largo plazo para consolidar la presencia del país en las economías del Pacífico.

La APEC agrupa a 21 economías de la cuenca del Pacífico —entre ellas Estados Unidos, China, Japón y Canadá— y representa uno de los bloques comerciales más influyentes del mundo. Para México, su participación activa en este foro cobra especial relevancia en un contexto de diversificación de socios comerciales y tensiones con Washington.

La pregunta incómoda llegó inevitablemente: ¿asistirá a la Cumbre Iberoamericana en España? La respuesta de Sheinbaum fue diplomática, pero esquiva.

“Quiero ir a la cumbre de la APEC. Se cruzan las fechas entre una y otra. Entonces, vamos a ver si podemos ir a la Iberoamericana”, afirmó.

La coincidencia de fechas obliga al gobierno mexicano a definir prioridades, y todo indica que el eje Asia-Pacífico se impone sobre el vínculo iberoamericano, al menos en esta ocasión.

Un momento de acercamiento con España

El posible desplante diplomático llega, paradójicamente, en un momento en que la relación entre México y España atraviesa una etapa de recomposición. Sheinbaum reconoció que el vínculo bilateral se enfrió durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tras la polémica solicitud de disculpa por los abusos de la conquista, que generó reacciones airadas en Madrid.