La Comisión Federal de Electricidad (CFE) dio un giro estratégico y abrió la puerta a la inversión privada en el sector eléctrico, atrayendo el interés de al menos 80 empresas para participar en proyectos de generación bajo esquemas mixtos.
La mayoría del capital interesado es extranjero —alrededor del 90%—, lo que refleja el tamaño del mercado y el atractivo de los proyectos, que contemplan inversiones cercanas a los 100 millones de dólares cada uno.
El modelo plantea asociaciones entre la CFE y empresas privadas, en un intento por reactivar la infraestructura eléctrica del país sin perder el control estatal del sector, en medio de un entorno marcado por incertidumbre jurídica y tensiones regulatorias.
Además, la empresa estatal ya perfila proyectos de transmisión y generación que podrían arrancar entre 2027 y 2028, con inversiones millonarias destinadas a fortalecer la red eléctrica nacional.
El movimiento no es menor. Marca un ajuste en la política energética: se mantiene el control público, pero se vuelve a necesitar al capital privado para sostener el crecimiento.
