En medio de la caída en la inversión pública, el Senado aprobó una nueva ley que permitirá impulsar proyectos de infraestructura mediante capital mixto, combinando recursos públicos y privados sin que el Estado pierda el control de las obras.

La legislación contempla el uso de instrumentos financieros como fideicomisos e incluso parte del ahorro en Afores para detonar proyectos estratégicos en sectores clave, con el objetivo de reactivar la inversión tras una contracción de más del 28% en este rubro durante 2025.

El nuevo marco busca cerrar vacíos legales y dar mayor certeza a la participación del sector privado, bajo esquemas de coinversión que permitan acelerar obras sin comprometer la conducción del Estado sobre los proyectos.

Además, la reforma incluye cambios a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, con lo que se establecen nuevas reglas para financiar infraestructura estratégica en áreas como energía, transporte y conectividad.

La aprobación ocurre en un contexto donde el gobierno federal apuesta por modelos de inversión más flexibles para detonar crecimiento económico, aunque el esquema también ha generado debate por el uso de recursos privados y el papel que tendrán en proyectos considerados prioritarios.