El gobierno de Ecuador elevó la tensión diplomática con Colombia al llamar a consultas a su embajador en Bogotá, luego de que el presidente Gustavo Petro calificara como “preso político” al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas y exigiera su liberación.

La canciller Gabriela Sommerfeld confirmó la medida y expresó una “protesta enérgica” por lo que consideró una injerencia en asuntos internos, señalando que las declaraciones del mandatario colombiano rebasan los límites diplomáticos y afectan la relación bilateral.

Como parte de la respuesta, Quito también suspendió las mesas técnicas previstas con Colombia, donde se abordarían temas sensibles como la actual disputa comercial entre ambos países, derivada de la imposición mutua de aranceles desde febrero pasado.

El episodio profundiza el deterioro en la relación entre los gobiernos de Daniel Noboa y Petro, en un contexto ya marcado por tensiones económicas y políticas que complican la cooperación regional.