El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, recibió en La Habana a los miembros de la Cámara de Representantes estadunidense por el Partido Demócrata Pramila Jayapal y Jonathan Jackson y tras el encuentro reiteró la disposición al diálogo del gobierno cubano.
“Reiteré la voluntad de nuestro gobierno para sostener un diálogo bilateral serio y responsable, y encontrar soluciones a las diferencias existentes”, explicó el mandatario cubano en redes sociales.
Díaz-Canel recordó “el daño criminal provocado por el bloqueo” de Estados Unidos y “en particular las consecuencias del cerco energético decretado por el actual gobierno de Estados Unidos y sus amenazas de acciones aun más agresivas”.
Por su parte, Jayapal y Jackson publicaron una declaración conjunta en la que denuncian el “bloqueo ilegal estadounidense al suministro de combustible a Cuba” y el embargo previo que están provocando un “sufrimiento incalculable al pueblo cubano”.
El bloqueo es “un cruel castigo colectivo” que “debe cesar de inmediato”.
“Fuimos testigos directos de bebés prematuros en incubadoras, que pesaban apenas un kilo y que corren un riesgo tremendo porque sus respiradores e incubadoras no pueden funcionar sin electricidad”, alertaron.
“Los niños no pueden ir a la escuela porque no hay combustible para que ellos ni sus maestros se desplacen. Los pacientes con cáncer no pueden recibir tratamientos que les salven la vida por falta de medicamentos. Hay escasez de agua porque hay poca electricidad para bombearla. Los negocios han cerrado. Las familias no pueden mantener los alimentos refrigerados y la producción de alimentos en la isla ha caído a solo el 10 por ciento de las necesidades de la población”, relataron. Los congresistas consideran que “la mayoría de los estadunidenses no desea este tipo de crueldad e inhumanidad”.
Asimismo, destacaron las “muchas señales” del Gobierno cubano como la liberación de “más de dos mil prisioneros” durante su visita, o la liberalización de la economía.
“Los obstáculos restantes para el progreso en Cuba ahora radican en que Estados Unidos cambie su política obsoleta, propia de la Guerra Fría, de medidas económicas coercitivas y presiones militares contra Cuba”, plantearon antes de abogar por una negociación entre Washington y La Habana.
