El pueblo judío inició la festividad de Pésaj en Israel en medio de un contexto marcado por la guerra y constantes alertas aéreas, donde las celebraciones se ven interrumpidas por el sonido de sirenas que advierten posibles ataques con misiles.

La tradicional conmemoración —que recuerda la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto— comenzó este 1 de abril bajo un ambiente de tensión, especialmente en el centro del país, donde las alarmas se activan de forma recurrente.

Familias intentan mantener las tradiciones del Pésaj, como la cena del Séder, pero lo hacen entre interrupciones, traslados a refugios y la incertidumbre generada por la escalada del conflicto con Irán.

El inicio de la festividad coincide con recientes ataques con misiles que han obligado a reforzar medidas de seguridad en distintas ciudades, donde la población ya se encuentra en estado de alerta constante.

El contraste es evidente: una de las celebraciones más importantes del judaísmo, símbolo de libertad, se desarrolla este año bajo el ruido de la guerra, en un escenario donde la vida cotidiana y la tradición conviven con el riesgo permanente.