El Mundial de 2026 arrancará con una fase de grupos más amplia y competitiva, donde 48 selecciones quedarán distribuidas en 12 sectores, elevando la presión desde los primeros partidos.

El nuevo formato obliga a cada equipo a competir al límite en una primera ronda que combina potencias tradicionales con selecciones emergentes.

Cada país disputará tres encuentros, en un escenario donde los estilos de juego y el nivel competitivo marcarán diferencias desde el arranque.

La diversidad de rivales y el contexto global del torneo anticipan enfrentamientos de alto ritmo y complejidad táctica.

Avanzarán a la siguiente fase los dos mejores de cada grupo, junto con los ocho mejores terceros lugares, lo que reduce el margen de error y mantiene la pelea por la clasificación abierta hasta el final de la fase inicial.

Con sedes en México, Estados Unidos y Canadá, la etapa de grupos no solo definirá a los clasificados, sino que perfila duelos con carga histórica y un nivel de exigencia que podría marcar el rumbo del torneo desde sus primeros días.