El Senado avaló la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum con 87 votos a favor y 41 en contra, aunque excluyó del dictamen las modificaciones al artículo 35 constitucional relacionadas con la revocación de mandato.

La propuesta generó tensiones durante la discusión debido a la intención inicial de ajustar el mecanismo de revocación, lo que derivó en la presentación de una reserva para mantener el texto vigente y retirar ese apartado de la votación final.

Con este ajuste, el dictamen fue aprobado en lo general y en lo particular, y posteriormente turnado a la Cámara de Diputados para continuar su proceso legislativo.

Durante el debate, legisladores de oposición advirtieron que la reforma favorece al partido en el poder y altera las condiciones de competencia electoral, mientras que desde la mayoría se defendió como parte de la agenda de transformación.

La discusión se desarrolló en medio de posturas encontradas entre las fuerzas políticas, aunque la coalición oficialista sostuvo su respaldo al proyecto en lo general.