Las autoridades municipales de Damasco prohibieron la venta de alcohol en buena parte de la ciudad. Bares y restaurantes que llevaban décadas sirviendo cervezas y otros brebajes ya no podrán hacerlo. Apenas podrá adquirirse alcohol para llevar, siempre con la botella cerrada, en algunos barrios de mayoría cristiana.
La medida no es inusual en Medio Oriente. Los musulmanes practicantes no deben consumir sustancias “intoxicantes”, aunque los cristianos no tienen problemas con ello. Por eso, las licorerías y los bares suelen encontrarse en barrios cristianos.
Sin embargo, una medida de este tipo es totalmente atípica para Damasco. La capital de Siria tiene regulaciones sobre la venta de alcohol, pero no se aplican del todo, en gran parte porque quienes gobernaron hasta 2024, la autoritaria familia Assad, priorizó el nacionalismo y el laicismo por sobre las normas religiosas.
