El bloqueo de internet impuesto en Irán supera ya los 14 días, de acuerdo con datos de la organización Netblocks, que monitorea la conectividad global.

Especialistas señalaron que la interrupción no responde a daños provocados por ataques militares, sino a una restricción deliberada aplicada por las autoridades iraníes para controlar el flujo de información dentro del país.

Isik Mater, responsable de investigación de Netblocks, explicó que los patrones de conectividad muestran que se trata de una medida gubernamental dirigida a limitar la comunicación y evitar la organización de protestas.

Organizaciones de derechos humanos también han advertido que el cierre de internet busca frenar la difusión de información y reducir la visibilidad de posibles manifestaciones de disidencia.

Pese al bloqueo, algunos canales de comunicación continúan funcionando. Entre ellos destacan transmisiones en onda corta realizadas por medios internacionales, que permiten a los ciudadanos recibir información mediante radios portátiles.

Asimismo, algunas personas mantienen contacto con familiares en el extranjero a través de llamadas telefónicas internacionales, aunque los usuarios evitan hablar de temas políticos por temor a vigilancia.

Otra vía utilizada para sortear las restricciones son herramientas tecnológicas como redes privadas virtuales y plataformas especializadas para eludir la censura en línea, aunque su funcionamiento se ha visto limitado por la baja conectividad.

Antes del bloqueo, aplicaciones diseñadas para evadir la censura digital contaban con millones de usuarios en Irán; sin embargo, el número de conexiones activas se ha reducido de forma considerable.

También se han utilizado métodos alternativos para compartir información, como sistemas de transmisión de datos a través de señales de televisión satelital que permiten descargar contenido cifrado.

En paralelo, algunos ciudadanos han recurrido a servicios de internet satelital, aunque estos equipos suelen ser costosos y escasos, además de implicar riesgos legales para quienes los utilizan.

De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, las autoridades iraníes han realizado operativos y detenciones relacionadas con el uso de estos dispositivos, mientras continúan las restricciones a la conectividad en el país.