Un ataque armado ocurrido durante la madrugada de este jueves dejó cuatro jóvenes asesinados en la aldea La Fragua, en el municipio de El Progreso, departamento de Yoro, al norte de Honduras.

De acuerdo con reportes policiales, vecinos de la zona alertaron a las autoridades tras escuchar una prolongada balacera que, según testimonios, se extendió entre 30 y 40 minutos.

Al llegar al lugar, agentes de seguridad y personal forense localizaron los cuerpos de cuatro hombres con múltiples impactos de bala. En la escena del crimen se encontraron alrededor de 150 casquillos de arma de fuego, lo que evidencia la magnitud del ataque.

El hecho ocurrió en un sector de difícil acceso que ha sido escenario recurrente de disputas entre grupos delictivos. Con este caso, Honduras suma cuatro homicidios múltiples en lo que va de 2026, con un total de 14 víctimas, según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

El organismo también reporta que en lo que va del año se han registrado más de 400 muertes violentas en el país, con un promedio cercano a seis homicidios diarios, cifra similar a la registrada en 2025.

Entre las víctimas de la violencia se contabilizan al menos 42 mujeres, lo que mantiene la preocupación entre organizaciones de derechos humanos y especialistas en seguridad.

La directora del observatorio, Migdonia Ayestas, señaló que aunque el número de homicidios es ligeramente menor al del mismo periodo del año anterior, la violencia sigue teniendo un impacto considerable en la sociedad hondureña.

Añadió que factores estructurales como el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar y la proliferación de armas de fuego continúan alimentando los niveles de criminalidad.

Las identidades de los cuatro jóvenes asesinados aún se encuentran en proceso de confirmación, mientras que los cuerpos fueron trasladados a la morgue de San Pedro Sula para su reconocimiento oficial.

De manera preliminar, las autoridades investigan la posible relación del hecho con disputas entre grupos criminales, ya que tres de las víctimas presuntamente estarían vinculadas a la Mara Salvatrucha y una más a la banda conocida como La Kleibona.

La zona permanece bajo resguardo policial mientras especialistas en balística analizan la evidencia para determinar el tipo de armas utilizadas y reconstruir la dinámica del ataque.