El estado de Texas reportó un incremento sin precedentes en los casos de tos ferina durante 2025, registrando más de 3.500 contagios confirmados hasta octubre, según el Departamento de Servicios de Salud estatal (DSHS). Esta situación afecta principalmente a la población infantil, responsable del 85% de los diagnósticos durante este periodo, y ocurre en medio de un descenso en la tasa de inmunización. El volumen de casos supera ampliamente los números previos a la pandemia y ha generado alertas institucionales.
De acuerdo con DSHS, los más de 3.500 episodios constituyen cuatro veces la cifra registrada en igual lapso de 2024 y multiplican por diez el total anual de 2023. Esta tendencia al alza coincide con lo informado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los cuales identifican un rebote sostenido de la enfermedad en Estados Unidos en los últimos dos años posteriores a la pandemia de COVID-19. Las autoridades han reforzado la comunicación a profesionales de la salud y comunidades educativas.
El repunte de la pertussis, también llamada tos ferina, en Texas y otras áreas del país está vinculado a la reducción en los niveles de vacunación infantil, cambios en la vigilancia epidemiológica y mayor exposición tras el levantamiento de restricciones. La pertussis es una enfermedad respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis, que se transmite fácilmente a través de gotitas expulsadas al toser o estornudar. Hasta hace pocos años, la enfermedad permanecía bajo control, pero los datos federales indican la posibilidad de brotes importantes si la cobertura vacunal sigue decayendo, según los reportes de CDC.

